Resistiendo en el hospital

La vida aquí no es muy complicada. La giganta siempre intenta hacerme rabiar cuando más tranquila estoy, y junto con el otro gigante que responde al nombre de "padre" y el resto de su familia, no paran hasta que me hacen llorar para que abra la boca. Aunque es cierto que esta giganta que responde al nombre de "madre" tiene un surtidor de comida bastante agradable. Luego hay una giganta extraña, siempre con un aparato luminoso tras el que se esconde. No para de deslumbrarme! pero bueno, no es doloroso, así que la toleraré de momento. Ya pensaré un plan alternativo para más adelante, cuando aprenda su idioma...
De momento lo que más tengo que hacer es fijarme, fijarme mucho para aprender deprisa...no creo que me lleve mucho tiempo, estos gigantes no parecen muy avispados...
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